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¿Por qué mi perro se come su excremento?by Tibiboo


Que tu perro se coma su excremento se llama coprofagia o escatofagia. Y seguro que ya has visto este fenómeno durante una caminata con tu perro o incluso en casa. ¿Por qué tiene este comportamiento? ¿Cómo curarlo? 


En este blog, os mostraremos nuestras explicaciones y respuestas.


Los perros se sienten naturalmente atraídos por los excrementos de otros animales. Más allá del aspecto a veces desagradable de verlo, debemos admitir que las heces de nuestros animales son una fuente real de información e incluso alimento. Algunos perros se acostumbran a consumir sus heces. Aunque este es un comportamiento que puede considerarse normal en circunstancias excepcionales, la mayoría de las veces oculta un problema real.


Comprender las causas de tal actitud hace posible poder combatir esta enfermedad de manera más efectiva. También revelaremos varios métodos para corregir el comportamiento de tu perro coprófago.



El origen de la coprofagia en perros


En raras circunstancias, la coprofagia se considera normal en perros. Una perra que acaba de dar a luz, lame el ano de sus cachorros para librarse de sus excrementos y orina hasta que se limpien. Los cachorros también pueden, debido a que descubren el mundo o imitan a su madre, comer excrementos ad hoc, pero esto no dura.


Pero, en términos generales, un perro que come sus excrementos es un animal que no está bien cuidado o que está yendo mal. El dueño no debe tomar este comportamiento a la ligera, ya que es una señal de alarma.


En los casos menos serios, el perro come sus excrementos para atraer la atención de su amo y / o porque vive en un ambiente lleno de excrementos. Un alimento inadecuado en cantidades incorrectas y servido a horas irregulares también puede ser la causa. Por lo tanto, corresponde al propietario corregir su actitud y cuidar más a su animal, cuidándolo más y asegurándose de que su lugar de vida y su ropa de cama estén limpias.


También puede llevar al perro a comer su excremento porque defecó en casa, y teme las represalias de su amo. Pero este es un caso excepcional. Sin embargo, se debe tener cuidado de no castigarlo excesivamente cuando se olvida de sí mismo en casa para evitar generar este tipo de comportamiento más adelante.

La coprofagia puede ocultar problemas más graves, como el sufrimiento psicológico o problemas de salud. El estrés y la ansiedad pueden ser el origen de esta actitud. Las enfermedades como la pancreatitis y la enteritis, las infecciones por parásitos y las alergias, también pueden causar este tipo de comportamiento.


La edad del animal también es importante: los cachorros pueden comer sus excrementos por experimentación y los perros mayores lo hacen por depresión y pérdida de cojinetes.



Tratar la coprofagia del perro


Existen varias soluciones para inducir al perro a que ya no consuma sus excrementos:


  • Primero debemos asegurarnos de que evolucione en un ambiente limpio y eliminar cada uno de sus excrementos de inmediato (ya sea en su propio jardín o en lugares públicos, o dentro y alrededor de su nicho).

  • Asegúrate de darle a tu mascota comida apta para perros, también teniendo en cuenta su tamaño y peso, y sírvele comidas en horarios regulares.

  • Si tu perro hace esto para llamar tu atención, simplemente ignoralo. Si descubre que esta estrategia no está funcionando, se detendrá. Pero asegúrate de darle todo el amor y la atención que necesita.

  • En casos extremos, ponerle un bozal lo educará.

  • Cuando el problema es de origen médico, solo el tratamiento farmacológico puede ser la solución.



¿Qué actitud adoptar?


La coprophagia no causa ningún problema de salud en perros, sin embargo, este comportamiento sigue siendo anormal. Depende de ti corregir la situación.


Como tal, una cita con tu veterinario es esencial. Este último escaneará todas las causas patológicas, hará un chequeo completo y comprobará que tu perro no tenga deficiencia de energía.


Debes basar su educación en el refuerzo positivo. Si lo pillas comiendo sus excrementos, dale un "no" firme, sin castigo. Y haz que tu perro practique deporte para que se esfuerce física y psíquicamente.


Finalmente, si a pesar de todo eso no cambia nada, no dudes en comenzar la terapia conductual. La coprophagia no es un comportamiento fácil de cambiar. Toma tu dolor con paciencia.